Alimentación consciente

"Seamos el cambio que queremos ver en el mundo", Gandhi

lunes, 24 de mayo de 2010

Consumo correcto de la fruta

De todos los alimentos, la fruta es el que tiene mayor contenido de agua. Cualquier fruta es, en una proporción de un 80% y un 90% agua, agua que limpia y vivifica. Además, todas las vitaminas, los minerales, los carbohidratos, los aminoácidos y los ácidos grasos que el cuerpo necesita se encuentran en la fruta. La fuerza vital inherente en la fruta no tiene comparación con ningún otro alimento. Cuando se la consume correctamente, nada aporta tantos beneficios como la fruta.
El ingrediente esencial para una vida vigorosa es la energía. La digestión consume más energía que ninguna otra actividad física. Es aquí donde la fruta desempeña un papel tan vital como significativo. Para su digestión, la fruta exige mucho menos energía que ningún otro alimento. La fruta no se digiere en el estómago, ni siquiera en una mínima parte. Las frutas son predigeridas. Todas (con excepción de bananas, dátiles y frutas secas) atraviesan el estómago en muy poco tiempo, 20min o 30min. Se descomponen y liberan sus vivificantes sustancias nutritivas en los intestinos.
Nunca se la ha de comer como acompañamiento de ninguna otra cosa, ni inmediatamente después. Es esencial comerla con el estómago vacío.
Hay dos consideraciones que son importantísimas para quien quiera asegurarse de que está haciendo un correcto consumo de fruta. La primera se refiere al tipo de fruta o zumo de fruta que se ha de consumir, y que es: fresca. Se trata de una condición sobre la cual jamás se insistirá demasiado. No se obtiene beneficio alguno de comer fruta que haya sido procesada o alterada de cualquier manera por el calor, tal como ocurre con los jugos envasados en recipientes de lata o vidrio. El cuerpo sólo es capaz de utilizar la fruta en su estado natural. La verdad es que la fruta es por naturaleza un alimento delicado, y la cocción destruye su valor potencial.
¿Desea hacer la más valiosa compra que pudiera? Compre un exprimidor.
La segunda consideración se refiere al tiempo que debe transcurrir desde que se ha consumido cualquier otro alimento, antes de comer fruta. Mientras el estómago esté vacío, se puede comer toda la fruta que uno quiera y durante un período tan largo como se quiera, siempre que se dejen pasar entre 20min o 30min antes de consumir cualquier otra cosa. Las bananas, los dátiles y las frutas secas necesitan de 45min a 60min. Una vez que se ha comido cualquier otra cosa que no sea fruta, se ha de esperar por lo menos 3hs.
por el Dr. Williams Castillos, Jefe de la Clínica Cardiológica Framington de Massachussets.

Alimentos con Alto Contenido de Agua

Nuestro cuerpo esta formado por un 70% de agua, entonces debemos ajustarnos a una dieta que contenga aproximadamente esa misma proporción y eso significa que en ella deben predominar las frutas y verduras. El otro 30% estará integrado por los alimentos concentrados: pan, granos, carne, productos lácteos, legumbres, etc.
Hay dos razones sumamente importantes para las que necesitamos esta agua, y son las mismas dos razones por las cuales con beber agua no basta: la nutrición y la limpieza del organismo. El agua transporta las sustancias nutritivas contenidas en los alimentos a todas las células del cuerpo, y además las limpia de desechos tóxicos.
Todas las exigencias nutricionales del cuerpo humano –todas las vitaminas, los minerales, las proteínas, los aminoácidos, las enzimas, los carbohidratos y ácidos grasos que existen y que el cuerpo humano necesita para sobrevivir- se hallan en las frutas y verduras. Si consumimos alimentos con alto contenido de agua satisfacemos todas las exigencias del cuerpo. Quizás alguien puede decir “Bueno, yo tomo suplementos de vitaminas y minerales” pero no es de eso que estamos hablando. Las vitaminas y los minerales a lo que nos referimos, y que son aprovechables por el cuerpo humano, se encuentran en abundancia en las huertas y jardines, no en las farmacias.
Esto no se conseguirá bebiendo agua, porque el agua para beber no es portadora de las enzimas y de los otros alimentos indispensables para la vida.

Los ciclos naturales del cuerpo

¿Qué son estos ciclos? Los ciclos fisiológicos han sido estudiados ampliamente por científicos como el sueco Are Waerland, por T. C. Fry, del American College of Health Science, por el psicólogo Gay Gaer-Luce en sus escritos sobre los relojes biológicos y por miles de científicos que se han ocupado de los ritmos del funcionamiento del organismo. La información proveniente de estas fuentes es la base de mi idea de que la capacidad humana para procesar sus alimentos se funda en el funcionamiento eficaz de tres ciclos regulares cotidianos.
Estos ciclos se basan en funciones corporales bastante obvias. Para expresarlos con la mayor simplicidad posible, digamos que diariamente ingerimos alimentos (apropiación), absorbemos y usamos parte de ellos (asimilación) y nos libramos de lo que no usamos (eliminación). Aunque cada una de estas funciones está, en alguna medida, continuamente en marcha, cada una de ellas se intensifica durante ciertas horas del día.

De 14 a 22 horas: APROPIACIÓN (ingestión y digestión)
De 22 a 06 horas: ASIMILACIÓN (absorción y uso)
De 06 a 14 horas: ELIMINACIÓN (de desechos corporales y restos
de alimentos)

Nuestros ciclos corporales pueden llegar a resultarnos evidentes con sólo prestar atención a cómo actúa nuestro cuerpo. Es obvio que comemos (nos apropiamos) durante las horas de vigilia, y si postergamos la hora de la comida, el hambre tiende a ir en aumento a medida que transcurre el día. Cuando dormimos y el cuerpo no tiene que hacer ningún otro trabajo manifiesto, está asimilando lo que tomó durante el día. Por la mañana, cuando nos despertamos, tenemos mal aliento y, en ocasiones, la lengua sucia porque el cuerpo está en mitad del proceso de eliminación de lo que no fue usado, de los desechos corporales.
¿Notaron, alguna vez, lo que sucede cuando cenan tarde? Al despertar uno se siente atontado, como “drogado”, porque se ha interrumpido el ciclo de asimilación, que se produce después de que la comida ha salido del estómago. Fisiológicamente, nuestro cuerpo quiere comer temprano por la noche, de manera que puedan pasar por lo menos tres horas, el tiempo necesario para que la comida salga del estómago, y el ciclo de asimilación pueda empezar a su hora. Como los alimentos no han sido digeridos porque se ha cenado muy tarde, no están listos para ser asimilados.
Han extendido el ciclo de apropiación más allá de sus límites y postergado el ciclo de asimilación extendiéndolo hasta la hora en que el cuerpo quiere estar eliminando. Los ciclos regulares de ocho horas se han alterado. Como se ha obstaculizado el funcionamiento natural del cuerpo uno se despierta «drogado». De la misma manera, al saltear alguna vez el desayuno, es probable que pueda aguantarse hasta el almuerzo, porque el cuerpo estaba eliminando, y no quería comer. Sin embargo, pasarse de la hora del almuerzo sin comer sería incómodo, porque entonces el cuerpo ya habría entrado en el ciclo de apropiación y estaría preparado para aceptar alimento.
Lo ideal sería tener un desayuno con abundante frutas y zumos, un almuerzo bueno y una cena (dentro del rango de horario para la asimilación), abundante. De todas maneras, cada ser es ú nico y puede encontrar su propio ritmo.

Nutrición

Quiero comenzar contando que el origen de la palabra NUTRICIÓN es sánscrito y significa “cae gota a gota la leche materna”. Eso me da lugar para hablar sobre el origen…

Para muchos pueblos de la Antigüedad que mantenían una estrecha conexión con la naturaleza, la comida era sagrada. Los alimentos ofrecidos por la Tierra y bendecidos por el Sol solían ser venerados como dones, al ser dadores de vida. El agradecimiento y el respeto formaban parte del acto de comer.
La conexión con el medio –y la percepción de ser parte de un todo- correspondía a la cosmovisión de ese momento. Por lo tanto, el conocimiento de los alimentos y de su papel en la salud constituía una realidad cotidiana.
Con el tiempo, la “civilización” trajo el olvido de la conexión entre el mundo natural, nuestro cuerpo y lo que comemos .

El Ayurveda y la Salud
El Ayurveda destruye la noción de una separación rígida entre mente y cuerpo; la sabiduría de esto resulta obvia, pues es claro que cualquier hecho mental o emocional da origen a un hecho correspondiente en el cuerpo .
Un antiguo precepto ayurvédico dice: “Sin la dieta adecuada la medicina es inútil; con la dieta adecuada, la medicina no es necesaria”.
No hay intervención médica capaz de reproducir la acción curativa que se produce en un diminuto corte hecho en el dedo. El Ayurveda define la curación como el proceso de devolver el cuerpo a sus funciones naturales. Cuando Hipócrates declaraba, hace miles de años, que sólo la naturaleza puede producir la curación, estaba expresando una verdad que aún hoy sigue siendo básica pese a todos nuestros avances tecnológicos. (“Que tu alimento sea tu medicina”, Hipócrates).

Así, uno de los propósitos de estas páginas es lograr la reconexión, recuperar el vínculo entre los alimentos y nosotros. Para esto necesitamos conocernos, ser conscientes de lo que nos aportan y del rol que tiene cada uno en la salud.

En síntesis, la cuestión no es basarse en el hecho de ser o no vegetariano. La cuestión debe basarse en conocer bien el efecto sobre la salud de todos los grupos principales de alimentos y de la manera como se cocinan, procurando, en cualquier caso, escoger aquellos de mejor calidad, por su frescura y menor manipulación.
Textos extraídos de "La dieta inteligente"(Susana Zurschmitten) y "Digestión Perfecta. El equilibrio mente/cuerpo en un programa para estabilizar su organismo" (Deepak Chopra).

Unas palabras...

Con el afán de brindarle a mi familia el más nutritivo/balanceado alimento, desde mi embarazo a la actualidad, me he zambullido en la amplia variedad de lecturas sobre nutrición. A continuación, intentaré transmitir algunos conceptos que logré comprender o modificar sobre mi base alimenticia; si les sirve bienvenidos, si no sólo déjenlos pasar.

Mi intención es ayudar a sentir la confianza de que pueden tomar una decisión inteligente por ustedes mismos.

Cuentan con los elementos necesarios para hacerlo: el sentido común, la lógica, el instinto y la información.

Deseo también expresarles que no soy vegetariana. En conexión íntima entre mi cuerpo y mi alma, he reducido tanto la ingesta de carne como la de lácteos y productos refinados. La misma la reservo para eventos ocasionales o simplemente para saciar un placer, un pedido real de mi cuerpo, quitándole el discutible énfasis de “alimento nutritivo”.

¿Por qué "que tus alimentos sean tu medicina"?

Creo que es menester la aclaración.
Es el título de un libro que hace poco llego a mis manos de Felipe Hernández Ramos.
Además es la frase que hace miles de años Hipócrates pronunció. Adhiero plenamente a ella.

Aunaré la toda info sobre el tema que ha pasado por mis manos.

Ah!! el rabanito que se está comiendo es de mi huerta y fue lo primero que comió solita solita.
Disfruten.