AZÚCAR: sacarosa refinada, C12H22O11, producida por un proceso múltiple del jugo de la caña de azúcar o remolacha y en el que se ha eliminado toda la fibra y las proteínas, las cuales forman el 90% de la planta natural.
BLUES (o melancolía): un estado depresivo o melancólico que produce temor, malestar físico y ansiedad (expresado a menudo líricamente como una crónica autobiográfica de desastres personales).
SUGAR BLUES: múltiples sufrimientos físicos y mentales causados por el consumo humano de sacarosa refinada, comúnmente llamada azúcar.
SUGAR BLUES es un libro del escritor William Dufty publicado en 1974 y que tuvo muchísimo eco en esa época por haber desvelado la peligrosidad del azúcar refinado a nivel personal y social y su papel a lo largo de la historia, y por denunciar las manipulaciones de las grandes corporaciones alimenticias en este tema.
La publicidad nos susurra que el azúcar es inofensiva y que endulza la vida, pero William Dufty demuestra que acidifica el organismo, que es un ANTI-NUTRIENTE, que más de la mitad de la población sufre HIPOCLUCEMIA, que este estado debilita enormemente el sistema inmunitario dejando paso a otros trastornos, y que afecta emocional y cerebralmente dando lugar a los Sugar Blues.
El autor parte de su experiencia personal como enfermo y adicto al azúcar y relata cómo cambió su vida al leer y aplicar un libro de nutrición:
“Una noche leí un librito que decía simplemente que el enfermo es el único culpable por su enfermedad. El dolor es el último aviso. Uno mismo sabe mejor que nadie si ha estado abusando de su cuerpo. El azúcar es veneno, decía el libro, es más mortal que el opio y más peligroso que la contaminación radioactiva de una explosión nuclear”
Eso fue un punto de inflexión para Dufty que se dedicó desde entonces al estudio exhaustivo de un tema tabú porque desmiente muchísimos diagnósticos y tratamientos médicos.
El libro es demoledor en el capítulo dedicado a la versión oficial sobre la DIABETES y a los tratamientos de insulina, y ofrece otra visión y otras sugerencias de tratamientos, principalmente cambios dietéticos.
“Ningún médico occidental puede curar la diabetes, aún después de 30 años de haber descubierto la insulina. Los médicos han continuado recetando insulina; condenando a los diabéticos a andar con muletas de insulina durante toda su vida. Sin embargo, en el veinticinco aniversario del descubrimiento de la insulina, su ineficacia como tratamiento o cura para la diabetes fue admitida públicamente. Mientras tanto millones de diabéticos han pagado millones de dólares por este remedio ineficaz, no sólo en Estados Unidos, sino en todo el mundo. Y el número de diabéticos aumenta cada día. Una vez que empiezan a tomar insulina, su única esperanza es llenar los bolsillos de los médicos y laboratorios farmacéuticos mientras vivan”Sakurazawa, médico oriental en 1960
El libro también hace un repaso histórico de la medicina tradicional, incluidos los desprestigiados curanderos y brujas, que trata al individuo como una unidad de mente y cuerpo mientras que la medicina actual lo divide, y enumera el lado oscuro de la psiquiatría durante siglos explicando cómo muchos trastornos mentales están producidos por una dieta insana.
El autor es un gran defensor de los cereales y la alimentación INTEGRAL, con el germen y la semillas, y acusa a la dieta refinada, especialmente azúcar, arroz y harinas, de ser la verdaderos causa de enfermedades antiguas como el escorbuto o beriberi, y actuales como diabetes, cáncer y problemas cardíacos.
“El azúcar refinada por el hombre es ocho veces más concentrada que la harina, y ocho veces más desnatural — quizás ocho veces más peligrosa —. Esta desnaturalización engaña al paladar y al apetito, incitando a un exceso de consumo. ¿Quién se comería un kilo de remolacha azucarera al día?. Sin embargo, su equivalente en azúcar refinado son sólo 150 gramos. Un exceso de consumo de azúcar produce diabetes, obesidad y trombosis coronaria, entre otras cosas”
—
“El azúcar refinada es mortal para el ser humano porque proporciona sólo lo que los especialistas en nutrición describen como calorías vacías o desnudas. Además, el azúcar es peor que nada, porque drena y extrae las preciosas vitaminas y minerales del cuerpo por las demandas que su digestión, desintoxicación y metabolismo producen sobre todo el organismo.Para nuestro cuerpo el equilibrio es tan esencial que tenemos muchas formas de contrarrestar el shock brusco de una gran ingestión de azúcar. Los minerales como el sodio (de la sal), potasio magnesio (de las verduras) y calcio (de los huesos) son movilizados y usados en una transmutación química; se producen ácidos neutros que tratan de restablecer el factor de equilibrio ácido-alcalino de la sangre a un estado más normal.
Si se consume azúcar todos los días, se produce continuamente una condición excesivamente ácida en el cuerpo, y se necesitan cada vez más minerales de lo profundo del cuerpo para tratar de rectificar el desequilibrio. Finalmente, con objeto de proteger la sangre, el organismo extrae tanto calcio de los huesos y dientes, que éstos empiezan a cariarse sobreviniendo al final una debilidad general. A la larga, todo exceso de azúcar afecta a todos los órganos del cuerpo”
Con numerosos ejemplos y datos denuncia ferozmente a la industria alimenticia y farmacéutica por ofrecernos medicamentos y vitaminas para paliar lo que nos “roban” de los alimentos, y defiende que la solución está en comer alimentos integrales como los ofrece la Naturaleza.
“La diferencia entre las enfermedades costosas como el cáncer y las baratas como el Sugar Blues es crucial. El actual tratamiento ortodoxo para el cáncer es criminalmente caro. La ruina financiera del paciente y de su familia representa el yate del médico. El tratamiento para el Sugar Blues (o hipoglicemia) es una propuesta de corte individual. Despréndase Ud. del azúcar refinada en todas sus formas y adiós cuentas del médico y hospital. Es difícil que en ese caso el médico pueda regalarle un tapado de visón a la mujer o asistir a un seminario bajo el sol de las Bermudas”
William Dufty va aun más allá comparando el azúcar con las DROGAS, explica cómo causa adicción y trastornos de comportamiento, y analiza la relación del azúcar en las guerras a lo largo de los siglos demostrando que es un arma de destrucción de primer orden en los pueblos y que allí donde han llegado los productos refinados (azúcar, arroz) han aparecido enfermedades occidentales, medicina occidental tras ellas y el fin de un modelo de vida.
“Después de todo, la heroína no es más que una sustancia química. Se extrae el jugo de la adormidera y por refinación se elabora el opio y luego la morfina, que se convierte finalmente en heroína. El azúcar no es otra cosa que una sustancia química. Se extrae del jugo de la caña o de la remolacha para refinarlo”
—
“Si de verdad quieren conquistar a los norvietnamitas, sólo debe darles la ración del ejército norteamericano: azúcar, dulces y Coca-Cola. Esto los destruirá más rápidamente que las bombas”Filósofo japonés en Saigon, 1975
El autor cita continuamente a la medicina oriental porque considera que entiende este problema mejor que la occidental y aconseja la dieta macrobiótica para desintoxicar y sanar al organismo.
Y no se trata solo del azúcar que echamos al café, sino del AZÚCAR OCULTO en todos y cada uno de los productos envasados, siendo los más peligrosos los dulces y los refrescos. Todo el libro es también una fuerte condena a la Coca-Cola y a una alimentación artificial que nos lleva a tomar más de 60-80 kilos de azúcar al año por persona.
“Las estadísticas sugieren que el 25% del azúcar que se consume en EEUU llega al gaznate norteamericano en forma de refrescos de todos tipos”
William Dufty considera que el Sugar Blues es una plaga adictiva a nivel planetario y nos recomienda ser OBJETORES DE CONCIENCIA de la sacarosa aunque no sea fácil, en vez de débiles y tentables:
“El objetor del conciencia del azúcar está solo, moviéndose a través del día como un borracho tratando de cruzar un campo minado”
—
“Lo malo es que la gente desea la salud y simultáneamente permitirse comer su pastel de azúcar”
Recomiendo encarecidamente leer este libro porque cambia nuestra visión de la alimentación actual y puede ayudarnos a conseguir unos hábitos de vida mucho más sanos.
Texto extraído de El Blog Alternativo
lunes, 15 de noviembre de 2010
lunes, 24 de mayo de 2010
Consumo correcto de la fruta
De todos los alimentos, la fruta es el que tiene mayor contenido de agua. Cualquier fruta es, en una proporción de un 80% y un 90% agua, agua que limpia y vivifica. Además, todas las vitaminas, los minerales, los carbohidratos, los aminoácidos y los ácidos grasos que el cuerpo necesita se encuentran en la fruta. La fuerza vital inherente en la fruta no tiene comparación con ningún otro alimento. Cuando se la consume correctamente, nada aporta tantos beneficios como la fruta.
El ingrediente esencial para una vida vigorosa es la energía. La digestión consume más energía que ninguna otra actividad física. Es aquí donde la fruta desempeña un papel tan vital como significativo. Para su digestión, la fruta exige mucho menos energía que ningún otro alimento. La fruta no se digiere en el estómago, ni siquiera en una mínima parte. Las frutas son predigeridas. Todas (con excepción de bananas, dátiles y frutas secas) atraviesan el estómago en muy poco tiempo, 20min o 30min. Se descomponen y liberan sus vivificantes sustancias nutritivas en los intestinos.
Nunca se la ha de comer como acompañamiento de ninguna otra cosa, ni inmediatamente después. Es esencial comerla con el estómago vacío.
Hay dos consideraciones que son importantísimas para quien quiera asegurarse de que está haciendo un correcto consumo de fruta. La primera se refiere al tipo de fruta o zumo de fruta que se ha de consumir, y que es: fresca. Se trata de una condición sobre la cual jamás se insistirá demasiado. No se obtiene beneficio alguno de comer fruta que haya sido procesada o alterada de cualquier manera por el calor, tal como ocurre con los jugos envasados en recipientes de lata o vidrio. El cuerpo sólo es capaz de utilizar la fruta en su estado natural. La verdad es que la fruta es por naturaleza un alimento delicado, y la cocción destruye su valor potencial.
¿Desea hacer la más valiosa compra que pudiera? Compre un exprimidor.
La segunda consideración se refiere al tiempo que debe transcurrir desde que se ha consumido cualquier otro alimento, antes de comer fruta. Mientras el estómago esté vacío, se puede comer toda la fruta que uno quiera y durante un período tan largo como se quiera, siempre que se dejen pasar entre 20min o 30min antes de consumir cualquier otra cosa. Las bananas, los dátiles y las frutas secas necesitan de 45min a 60min. Una vez que se ha comido cualquier otra cosa que no sea fruta, se ha de esperar por lo menos 3hs.
El ingrediente esencial para una vida vigorosa es la energía. La digestión consume más energía que ninguna otra actividad física. Es aquí donde la fruta desempeña un papel tan vital como significativo. Para su digestión, la fruta exige mucho menos energía que ningún otro alimento. La fruta no se digiere en el estómago, ni siquiera en una mínima parte. Las frutas son predigeridas. Todas (con excepción de bananas, dátiles y frutas secas) atraviesan el estómago en muy poco tiempo, 20min o 30min. Se descomponen y liberan sus vivificantes sustancias nutritivas en los intestinos.
Nunca se la ha de comer como acompañamiento de ninguna otra cosa, ni inmediatamente después. Es esencial comerla con el estómago vacío.
Hay dos consideraciones que son importantísimas para quien quiera asegurarse de que está haciendo un correcto consumo de fruta. La primera se refiere al tipo de fruta o zumo de fruta que se ha de consumir, y que es: fresca. Se trata de una condición sobre la cual jamás se insistirá demasiado. No se obtiene beneficio alguno de comer fruta que haya sido procesada o alterada de cualquier manera por el calor, tal como ocurre con los jugos envasados en recipientes de lata o vidrio. El cuerpo sólo es capaz de utilizar la fruta en su estado natural. La verdad es que la fruta es por naturaleza un alimento delicado, y la cocción destruye su valor potencial.
¿Desea hacer la más valiosa compra que pudiera? Compre un exprimidor.
La segunda consideración se refiere al tiempo que debe transcurrir desde que se ha consumido cualquier otro alimento, antes de comer fruta. Mientras el estómago esté vacío, se puede comer toda la fruta que uno quiera y durante un período tan largo como se quiera, siempre que se dejen pasar entre 20min o 30min antes de consumir cualquier otra cosa. Las bananas, los dátiles y las frutas secas necesitan de 45min a 60min. Una vez que se ha comido cualquier otra cosa que no sea fruta, se ha de esperar por lo menos 3hs.
por el Dr. Williams Castillos, Jefe de la Clínica Cardiológica Framington de Massachussets.
Alimentos con Alto Contenido de Agua
Nuestro cuerpo esta formado por un 70% de agua, entonces debemos ajustarnos a una dieta que contenga aproximadamente esa misma proporción y eso significa que en ella deben predominar las frutas y verduras. El otro 30% estará integrado por los alimentos concentrados: pan, granos, carne, productos lácteos, legumbres, etc.
Hay dos razones sumamente importantes para las que necesitamos esta agua, y son las mismas dos razones por las cuales con beber agua no basta: la nutrición y la limpieza del organismo. El agua transporta las sustancias nutritivas contenidas en los alimentos a todas las células del cuerpo, y además las limpia de desechos tóxicos.
Todas las exigencias nutricionales del cuerpo humano –todas las vitaminas, los minerales, las proteínas, los aminoácidos, las enzimas, los carbohidratos y ácidos grasos que existen y que el cuerpo humano necesita para sobrevivir- se hallan en las frutas y verduras. Si consumimos alimentos con alto contenido de agua satisfacemos todas las exigencias del cuerpo. Quizás alguien puede decir “Bueno, yo tomo suplementos de vitaminas y minerales” pero no es de eso que estamos hablando. Las vitaminas y los minerales a lo que nos referimos, y que son aprovechables por el cuerpo humano, se encuentran en abundancia en las huertas y jardines, no en las farmacias.
Esto no se conseguirá bebiendo agua, porque el agua para beber no es portadora de las enzimas y de los otros alimentos indispensables para la vida.
Hay dos razones sumamente importantes para las que necesitamos esta agua, y son las mismas dos razones por las cuales con beber agua no basta: la nutrición y la limpieza del organismo. El agua transporta las sustancias nutritivas contenidas en los alimentos a todas las células del cuerpo, y además las limpia de desechos tóxicos.
Todas las exigencias nutricionales del cuerpo humano –todas las vitaminas, los minerales, las proteínas, los aminoácidos, las enzimas, los carbohidratos y ácidos grasos que existen y que el cuerpo humano necesita para sobrevivir- se hallan en las frutas y verduras. Si consumimos alimentos con alto contenido de agua satisfacemos todas las exigencias del cuerpo. Quizás alguien puede decir “Bueno, yo tomo suplementos de vitaminas y minerales” pero no es de eso que estamos hablando. Las vitaminas y los minerales a lo que nos referimos, y que son aprovechables por el cuerpo humano, se encuentran en abundancia en las huertas y jardines, no en las farmacias.
Esto no se conseguirá bebiendo agua, porque el agua para beber no es portadora de las enzimas y de los otros alimentos indispensables para la vida.
Los ciclos naturales del cuerpo
¿Qué son estos ciclos? Los ciclos fisiológicos han sido estudiados ampliamente por científicos como el sueco Are Waerland, por T. C. Fry, del American College of Health Science, por el psicólogo Gay Gaer-Luce en sus escritos sobre los relojes biológicos y por miles de científicos que se han ocupado de los ritmos del funcionamiento del organismo. La información proveniente de estas fuentes es la base de mi idea de que la capacidad humana para procesar sus alimentos se funda en el funcionamiento eficaz de tres ciclos regulares cotidianos.
Estos ciclos se basan en funciones corporales bastante obvias. Para expresarlos con la mayor simplicidad posible, digamos que diariamente ingerimos alimentos (apropiación), absorbemos y usamos parte de ellos (asimilación) y nos libramos de lo que no usamos (eliminación). Aunque cada una de estas funciones está, en alguna medida, continuamente en marcha, cada una de ellas se intensifica durante ciertas horas del día.
De 14 a 22 horas: APROPIACIÓN (ingestión y digestión)
De 22 a 06 horas: ASIMILACIÓN (absorción y uso)
De 06 a 14 horas: ELIMINACIÓN (de desechos corporales y restos
de alimentos)
Nuestros ciclos corporales pueden llegar a resultarnos evidentes con sólo prestar atención a cómo actúa nuestro cuerpo. Es obvio que comemos (nos apropiamos) durante las horas de vigilia, y si postergamos la hora de la comida, el hambre tiende a ir en aumento a medida que transcurre el día. Cuando dormimos y el cuerpo no tiene que hacer ningún otro trabajo manifiesto, está asimilando lo que tomó durante el día. Por la mañana, cuando nos despertamos, tenemos mal aliento y, en ocasiones, la lengua sucia porque el cuerpo está en mitad del proceso de eliminación de lo que no fue usado, de los desechos corporales.
¿Notaron, alguna vez, lo que sucede cuando cenan tarde? Al despertar uno se siente atontado, como “drogado”, porque se ha interrumpido el ciclo de asimilación, que se produce después de que la comida ha salido del estómago. Fisiológicamente, nuestro cuerpo quiere comer temprano por la noche, de manera que puedan pasar por lo menos tres horas, el tiempo necesario para que la comida salga del estómago, y el ciclo de asimilación pueda empezar a su hora. Como los alimentos no han sido digeridos porque se ha cenado muy tarde, no están listos para ser asimilados.
Han extendido el ciclo de apropiación más allá de sus límites y postergado el ciclo de asimilación extendiéndolo hasta la hora en que el cuerpo quiere estar eliminando. Los ciclos regulares de ocho horas se han alterado. Como se ha obstaculizado el funcionamiento natural del cuerpo uno se despierta «drogado». De la misma manera, al saltear alguna vez el desayuno, es probable que pueda aguantarse hasta el almuerzo, porque el cuerpo estaba eliminando, y no quería comer. Sin embargo, pasarse de la hora del almuerzo sin comer sería incómodo, porque entonces el cuerpo ya habría entrado en el ciclo de apropiación y estaría preparado para aceptar alimento.
Lo ideal sería tener un desayuno con abundante frutas y zumos, un almuerzo bueno y una cena (dentro del rango de horario para la asimilación), abundante. De todas maneras, cada ser es ú nico y puede encontrar su propio ritmo.
Estos ciclos se basan en funciones corporales bastante obvias. Para expresarlos con la mayor simplicidad posible, digamos que diariamente ingerimos alimentos (apropiación), absorbemos y usamos parte de ellos (asimilación) y nos libramos de lo que no usamos (eliminación). Aunque cada una de estas funciones está, en alguna medida, continuamente en marcha, cada una de ellas se intensifica durante ciertas horas del día.
De 14 a 22 horas: APROPIACIÓN (ingestión y digestión)
De 22 a 06 horas: ASIMILACIÓN (absorción y uso)
De 06 a 14 horas: ELIMINACIÓN (de desechos corporales y restos
de alimentos)
Nuestros ciclos corporales pueden llegar a resultarnos evidentes con sólo prestar atención a cómo actúa nuestro cuerpo. Es obvio que comemos (nos apropiamos) durante las horas de vigilia, y si postergamos la hora de la comida, el hambre tiende a ir en aumento a medida que transcurre el día. Cuando dormimos y el cuerpo no tiene que hacer ningún otro trabajo manifiesto, está asimilando lo que tomó durante el día. Por la mañana, cuando nos despertamos, tenemos mal aliento y, en ocasiones, la lengua sucia porque el cuerpo está en mitad del proceso de eliminación de lo que no fue usado, de los desechos corporales.
¿Notaron, alguna vez, lo que sucede cuando cenan tarde? Al despertar uno se siente atontado, como “drogado”, porque se ha interrumpido el ciclo de asimilación, que se produce después de que la comida ha salido del estómago. Fisiológicamente, nuestro cuerpo quiere comer temprano por la noche, de manera que puedan pasar por lo menos tres horas, el tiempo necesario para que la comida salga del estómago, y el ciclo de asimilación pueda empezar a su hora. Como los alimentos no han sido digeridos porque se ha cenado muy tarde, no están listos para ser asimilados.
Han extendido el ciclo de apropiación más allá de sus límites y postergado el ciclo de asimilación extendiéndolo hasta la hora en que el cuerpo quiere estar eliminando. Los ciclos regulares de ocho horas se han alterado. Como se ha obstaculizado el funcionamiento natural del cuerpo uno se despierta «drogado». De la misma manera, al saltear alguna vez el desayuno, es probable que pueda aguantarse hasta el almuerzo, porque el cuerpo estaba eliminando, y no quería comer. Sin embargo, pasarse de la hora del almuerzo sin comer sería incómodo, porque entonces el cuerpo ya habría entrado en el ciclo de apropiación y estaría preparado para aceptar alimento.
Lo ideal sería tener un desayuno con abundante frutas y zumos, un almuerzo bueno y una cena (dentro del rango de horario para la asimilación), abundante. De todas maneras, cada ser es ú nico y puede encontrar su propio ritmo.
Nutrición
Quiero comenzar contando que el origen de la palabra NUTRICIÓN es sánscrito y significa “cae gota a gota la leche materna”. Eso me da lugar para hablar sobre el origen…
Para muchos pueblos de la Antigüedad que mantenían una estrecha conexión con la naturaleza, la comida era sagrada. Los alimentos ofrecidos por la Tierra y bendecidos por el Sol solían ser venerados como dones, al ser dadores de vida. El agradecimiento y el respeto formaban parte del acto de comer.
La conexión con el medio –y la percepción de ser parte de un todo- correspondía a la cosmovisión de ese momento. Por lo tanto, el conocimiento de los alimentos y de su papel en la salud constituía una realidad cotidiana.
Con el tiempo, la “civilización” trajo el olvido de la conexión entre el mundo natural, nuestro cuerpo y lo que comemos .
El Ayurveda y la Salud
El Ayurveda destruye la noción de una separación rígida entre mente y cuerpo; la sabiduría de esto resulta obvia, pues es claro que cualquier hecho mental o emocional da origen a un hecho correspondiente en el cuerpo .
Un antiguo precepto ayurvédico dice: “Sin la dieta adecuada la medicina es inútil; con la dieta adecuada, la medicina no es necesaria”.
No hay intervención médica capaz de reproducir la acción curativa que se produce en un diminuto corte hecho en el dedo. El Ayurveda define la curación como el proceso de devolver el cuerpo a sus funciones naturales. Cuando Hipócrates declaraba, hace miles de años, que sólo la naturaleza puede producir la curación, estaba expresando una verdad que aún hoy sigue siendo básica pese a todos nuestros avances tecnológicos. (“Que tu alimento sea tu medicina”, Hipócrates).
Así, uno de los propósitos de estas páginas es lograr la reconexión, recuperar el vínculo entre los alimentos y nosotros. Para esto necesitamos conocernos, ser conscientes de lo que nos aportan y del rol que tiene cada uno en la salud.
En síntesis, la cuestión no es basarse en el hecho de ser o no vegetariano. La cuestión debe basarse en conocer bien el efecto sobre la salud de todos los grupos principales de alimentos y de la manera como se cocinan, procurando, en cualquier caso, escoger aquellos de mejor calidad, por su frescura y menor manipulación.
Para muchos pueblos de la Antigüedad que mantenían una estrecha conexión con la naturaleza, la comida era sagrada. Los alimentos ofrecidos por la Tierra y bendecidos por el Sol solían ser venerados como dones, al ser dadores de vida. El agradecimiento y el respeto formaban parte del acto de comer.
La conexión con el medio –y la percepción de ser parte de un todo- correspondía a la cosmovisión de ese momento. Por lo tanto, el conocimiento de los alimentos y de su papel en la salud constituía una realidad cotidiana.
Con el tiempo, la “civilización” trajo el olvido de la conexión entre el mundo natural, nuestro cuerpo y lo que comemos .
El Ayurveda y la Salud
El Ayurveda destruye la noción de una separación rígida entre mente y cuerpo; la sabiduría de esto resulta obvia, pues es claro que cualquier hecho mental o emocional da origen a un hecho correspondiente en el cuerpo .
Un antiguo precepto ayurvédico dice: “Sin la dieta adecuada la medicina es inútil; con la dieta adecuada, la medicina no es necesaria”.
No hay intervención médica capaz de reproducir la acción curativa que se produce en un diminuto corte hecho en el dedo. El Ayurveda define la curación como el proceso de devolver el cuerpo a sus funciones naturales. Cuando Hipócrates declaraba, hace miles de años, que sólo la naturaleza puede producir la curación, estaba expresando una verdad que aún hoy sigue siendo básica pese a todos nuestros avances tecnológicos. (“Que tu alimento sea tu medicina”, Hipócrates).
Así, uno de los propósitos de estas páginas es lograr la reconexión, recuperar el vínculo entre los alimentos y nosotros. Para esto necesitamos conocernos, ser conscientes de lo que nos aportan y del rol que tiene cada uno en la salud.
En síntesis, la cuestión no es basarse en el hecho de ser o no vegetariano. La cuestión debe basarse en conocer bien el efecto sobre la salud de todos los grupos principales de alimentos y de la manera como se cocinan, procurando, en cualquier caso, escoger aquellos de mejor calidad, por su frescura y menor manipulación.
Textos extraídos de "La dieta inteligente"(Susana Zurschmitten) y "Digestión Perfecta. El equilibrio mente/cuerpo en un programa para estabilizar su organismo" (Deepak Chopra).
Unas palabras...
Con el afán de brindarle a mi familia el más nutritivo/balanceado alimento, desde mi embarazo a la actualidad, me he zambullido en la amplia variedad de lecturas sobre nutrición. A continuación, intentaré transmitir algunos conceptos que logré comprender o modificar sobre mi base alimenticia; si les sirve bienvenidos, si no sólo déjenlos pasar.
Mi intención es ayudar a sentir la confianza de que pueden tomar una decisión inteligente por ustedes mismos.
Cuentan con los elementos necesarios para hacerlo: el sentido común, la lógica, el instinto y la información.
Deseo también expresarles que no soy vegetariana. En conexión íntima entre mi cuerpo y mi alma, he reducido tanto la ingesta de carne como la de lácteos y productos refinados. La misma la reservo para eventos ocasionales o simplemente para saciar un placer, un pedido real de mi cuerpo, quitándole el discutible énfasis de “alimento nutritivo”.
Mi intención es ayudar a sentir la confianza de que pueden tomar una decisión inteligente por ustedes mismos.
Cuentan con los elementos necesarios para hacerlo: el sentido común, la lógica, el instinto y la información.
Deseo también expresarles que no soy vegetariana. En conexión íntima entre mi cuerpo y mi alma, he reducido tanto la ingesta de carne como la de lácteos y productos refinados. La misma la reservo para eventos ocasionales o simplemente para saciar un placer, un pedido real de mi cuerpo, quitándole el discutible énfasis de “alimento nutritivo”.
¿Por qué "que tus alimentos sean tu medicina"?
Creo que es menester la aclaración.
Es el título de un libro que hace poco llego a mis manos de Felipe Hernández Ramos.
Además es la frase que hace miles de años Hipócrates pronunció. Adhiero plenamente a ella.
Aunaré la toda info sobre el tema que ha pasado por mis manos.
Ah!! el rabanito que se está comiendo es de mi huerta y fue lo primero que comió solita solita.
Disfruten.
Es el título de un libro que hace poco llego a mis manos de Felipe Hernández Ramos.
Además es la frase que hace miles de años Hipócrates pronunció. Adhiero plenamente a ella.
Aunaré la toda info sobre el tema que ha pasado por mis manos.
Ah!! el rabanito que se está comiendo es de mi huerta y fue lo primero que comió solita solita.
Disfruten.
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